La decisión de declararse en bancarrota viene acompañada de muchas dudas, y una de las más frecuentes es saber exactamente qué deudas deberemos seguir pagando. Aunque la bancarrota ofrece un alivio financiero significativo, no es una solución mágica que elimina todas las obligaciones.
Las deudas que no desaparecen
Cuando inicias el proceso de bancarrota, es fundamental entender que algunas deudas permanecerán contigo. Los préstamos estudiantiles, por ejemplo, son prácticamente imposibles de eliminar a través de la bancarrota. Lo mismo ocurre con las obligaciones de pensión alimenticia y manutención infantil, que están diseñadas para proteger a las familias y no pueden ser descargadas mediante este proceso.
También deberás seguir haciéndote cargo de la mayoría de los impuestos y cualquier multa penal que tengas pendiente. Estas son obligaciones que el sistema legal considera demasiado importantes para ser eliminadas mediante la bancarrota.
El caso especial de las deudas aseguradas
Imagina que tienes una hipoteca sobre tu casa o un préstamo de auto. Estas son deudas aseguradas, lo que significa que están respaldadas por un bien específico. En estos casos, la situación es particular: aunque te declares en bancarrota, si deseas conservar tu casa o tu auto, deberás continuar realizando los pagos correspondientes. La bancarrota no elimina automáticamente la obligación de pagar estas deudas si quieres mantener la posesión de los bienes.
Dos caminos diferentes: capítulo 7 y capítulo 13
La forma en que manejarás tus pagos dependerá en gran medida del tipo de bancarrota que elijas. El Capítulo 7 es como comenzar desde cero: elimina la mayoría de las deudas no garantizadas, pero podría implicar la venta de algunos bienes. No requiere un plan de pagos, pero tampoco ofrece protección para bienes que están siendo financiados.
Por otro lado, el Capítulo 13 es más como una reestructuración. Mantienes tus bienes, pero debes comprometerte a un plan de pagos que durará entre 3 y 5 años. Este plan te permite ponerte al día con tus deudas atrasadas mientras mantienes los pagos actuales.
El respiro inmediato: La suspensión automática
Uno de los beneficios más inmediatos de la bancarrota es la suspensión automática. En el momento que presentas tu caso, las llamadas de cobranza cesan, los embargos se detienen y las ejecuciones hipotecarias se pausan. Este respiro te da el espacio necesario para reorganizar tus finanzas y planificar tus próximos pasos.
Una nueva oportunidad financiera
La bancarrota, aunque puede parecer abrumadora, está diseñada para ofrecer un nuevo comienzo. Si bien algunas deudas permanecerán contigo, el proceso te permite reorganizar tus finanzas y comenzar de nuevo con una situación más manejable. La clave está en entender claramente qué obligaciones continuarán y planificar adecuadamente cómo manejarlas en tu nueva realidad financiera.